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Nacional

Entre un 50% y 70% disminuyeron los controles de pacientes diabéticos durante el peak de la pandemia

Más de 1.5 millones de chilenos padecen diabetes, es decir, un 12,3% de la población, convirtiéndose en uno de los países con mayor prevalencia de esta enfermedad en América del Sur.

Más aún, el 31% de las personas que tienen más de 65 años están afectadas por la sospecha de diabetes mellitus, según cifras del Ministerio de Salud.

Si a esto sumamos la actual pandemia por COVID-19, sin duda que quienes padecen una de las patologías más frecuentes en nuestro país, deben tomar mayores resguardos para combatir el virus.

“El paciente con diabetes es un individuo que siempre ha vivido con más riesgo de enfermarse de distintas cosas, por lo que con la llegada del COVID- 19, se convirtieron inmediatamente en uno de los grupos más vulnerables, considerando además que se trata de una enfermedad crónica y silenciosa”, asegura el diabetólogo de Clínica de RedSalud Vitacura, Dr. Carlos Grekin. 

Para el especialista, es clave que quienes padecen de diabetes sumen medidas de seguridad adicionales a las habituales para el resto de la población. 

“Si bien todos hemos tenido que integrar distintas medidas cotidianas, para los pacientes con diabetes esto no basta, por eso la recomendación es contar con una mascarilla en casi todo momento, ojalá certificada por el Ministerio de Salud; lavado correcto de manos o en su defecto alcohol gel; protector para ojos, ya que el virus entra por la boca, nariz y ojos; prestar especial atención en todo momento de su glucosa; tener a manos todos los medicamentos necesarios y tener una alimentación adecuada, para no elevar su glicemia”, recuerda el Dr. Grekin.

Un tema importante es retomar los controles, considerando que, durante el peak de la pandemia, muchos pacientes no pudieron asistir al médico producto de las cuarentenas o simplemente suspendieron las consultas por temor a contagiarse.

De hecho según el experto de Clínica de RedSalud Vitacura, se estima que durante los meses de junio, julio y agosto, la cancelación de horas al especialista fue entre un 50% y 70%, lo cual a su juicio es preocupante ya que “un diabético que no cuida su régimen de alimentación, que está expuesto a un estrés profundo y además deja de lado sus controles, pueden sufrir de una descompensación grave llamada Cetoacidosis diabética, la que puede requerir de una rápida hospitalización”.

Por ello, el diabetólogo sugiere a los pacientes, mantener al pie de la letra la periodicidad de sus controles médicos, ser estrictos con la alimentación balanceada y saludable indicada por su médico tratante, sumar algún tipo de actividad física y sobre todo la ingesta de medicamentos indicados.

Respecto de las hipótesis que surgieron durante la pandemia, de que varios pacientes presentaban algún tipo de diabetes luego de adquirir el virus, lo cual se atribuía al daño de una de las células productoras de la insulina, el Dr. Grekin asegura que “la evidencia hasta ahora, indica que más bien estos casos se debían a una falta de detección temprana de la enfermedad con el correspondiente examen”.

Finalmente, el especialista advierte que, dado que se viene la época estival, con mayor apertura para circular, posibilidad de asistir a playas, piscinas, restaurantes, etc., es necesario no relajarse y mantener los cuidados antes mencionados. “Esta pandemia aún no culmina y mientras el virus no tenga un tratamiento específico, no se puede bajar la guardia, por lo que los diabéticos deben ser responsables de su cuidado o en el caso de personas mayores, entregarles los cuidados necesarios para no contagiarse”, agrega Grekin.  

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